26/07/2012
OPINIÓN
Acción conjunta de Hezbollah y la República Islámica de Irán
Autor: Tania de Ildefonso Ocampos
Dieciocho años después del ataque terrorista contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, cuya autoría se atribuye a un joven militante de Hezbollah, organización patrocinada por la República Islámica de Irán, y en el que murieron ochenta y cinco personas, un terrorista suicida vinculado a la misma se inmoló en el interior de un autobús que transportaba turistas israelíes en el aeropuerto de Burgas, Bulgaria, asesinando a cinco pasajeros israelíes, entre ellos una mujer embarazada, al conductor del vehículo y al guía turístico, ambos de nacionalidad búlgara.
Altos funcionarios estadounidenses e israelíes confirmaron bajo condición de anonimato al diario The New York Times la pertenencia del terrorista suicida a una célula de Hezbollah ligada a la Fuerza Quds, la unidad de la Guardia Revolucionaria iraní responsable de las operaciones en el extranjero. Dichas confirmaciones corroboraron las aserciones del Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien, entre otros, imputó el atentado de Burgas al régimen teocrático y a Hezbollah.
Precisamente, el modus operandi del terrorista suicida de Burgas coincide con el del sospechoso arrestado nueve días antes en la ciudad de Limassol, Chipre, que planeaba atentar contra turistas israelíes en la isla mediterránea y que habría reconocido su relación con el movimiento de resistencia chií, según informaron fuentes chipriotas. Ambos, el terrorista suicida de Burgas y el supuesto terrorista de Limassol, son de nacionalidad sueca, de origen árabe -argelino y libanés respectivamente-, de apariencia occidental y estarían vinculados a Hezbollah.
Asimismo, su intención era atentar contra objetivos civiles israelíes en destinos vacacionales frecuentados por los mismos donde las medidas de seguridad son mínimas y dependen de las autoridades locales, estas generalmente ajenas a la detección de casos de terrorismo islamista. A diferencia de los ataques terroristas frustrados en 2012, el objetivo del terrorista suicida de Burgas y del sospechoso de Limassol eran turistas israelíes, un objetivo vulnerable, y no diplomáticos y altos cargos del estado judío, quienes generalmente viajan acompañados de seguridad israelí. Según el diario The Sunday Times, que cita a fuentes israelíes, se habría procedido a reforzar la seguridad en Londres con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos 2012, y por temor a un atentado en el cuarenta aniversario de los ataques terroristas contra la delegación olímpica israelí en los Juegos de Munich en 1972.
La actual campaña de ataques terroristas
La actual campaña de ataques terroristas contra objetivos israelíes en el extranjero comenzó en febrero de 2008 como consecuencia del asesinato de Imad Mughniyeh, presunto autor intelectual del ataque terrorista contra la AMIA en 1994, en la explosión de un coche bomba en Damasco, Siria. La República Islámica de Irán y la organización Hezbollah atribuyeron su autoría al Estado de Israel. Tres meses después, las autoridades azeríes impidieron que un camión bomba explotara en la embajada israelí en Bakú, Azerbaiyán, y en enero de 2012, tres hombres armados, vinculados con el régimen teocrático y que planeaban el asesinato de dos empleados israelíes de la escuela judía Jabad, situada en la capital azerí, fueron detenidos. En el mismo mes, Husssein Atris, un ciudadano sueco de origen libanés y vinculado a Hezbollah, al igual que el sospechoso de Limassol, Chipre, fue arrestado en Tailandia. Semanas después, un operativo iraní que planeaba atacar contra el embajador israelí y otros representantes de Israel en Bangkok, fue descubierto. En febrero, un complot para asesinar al ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, durante una visita diplomática a Singapur fue frustrado por las autoridades singapurenses en colaboración con el Mossad, quienes arrestaron a tres miembros de una célula terrorista directamente relacionada con Hezbollah y la República Islámica. Días después, la policía de Nueva Delhi, India, detuvo a un periodista indio chií, Syed Mohammed Ahmad Kazmi, que trabajaba a tiempo parcial en una emisora iraní, por supuestamente facilitar la ejecución de un ataque con coche bomba en la Embajada de Israel el 13 de febrero, en el que la esposa del agregado de defensa israelí resultó herida. El mismo día, autoridades georgianas desactivaron un artefacto similar en un automóvil perteneciente a un trabajador de la Embajada de Israel en Tbilisi, la capital de Georgia.
A mediados de marzo, las autoridades turcas, alertadas por los servicios de inteligencia israelíes, frustraron un complot terrorista iraní contra las misiones diplomáticas de Israel en Estambul. Posteriormente, en junio, las autoridades kenianas detuvieron a dos iraníes sospechosos de planear ataques contra objetivos israelíes y occidentales en Kenya. Y la lista de intentos frustrados continúa.
Agravamiento de las tensiones
El objetivo estratégico de la República Islámica de Irán es provocar un conflicto convencional a nivel regional iniciado por el ataque preventivo israelí contra las instalaciones nucleares iraníes y en retaliación a los ataques terroristas perpetrados por células vinculadas a Hezbollah y el régimen teocrático. Un gran número de víctimas israelíes podría provocar una respuesta militar israelí contra Hezbollah en el Líbano o la Jihad Islámica palestina en Gaza, ambos actores apoyados militarmente por Irán y Siria. Precisamente, el mismo día del ataque terrorista de Burgas, una explosión en la sede de la Seguridad Nacional en Damasco, Siria, perpetrada por las fuerzas rebeldes contra la cúpula dirigente del régimen de Bashar al-Assad y que causó la muerte del ministro de Defensa sirio, el general Daud Abdela Rayiha, entre otros, provocó la reacción del titular de Defensa israelí, Ehud Barak, quien afirmó en una entrevista al Canal 10 Noticias que no se descarta la ejecución de una operación militar israelí en Siria si los depósitos de armas biológicas quedan a disposición de Hezbollah o al-Qaeda.
Además, según la agencia FARS, 150 de los 290 diputados de la Asamblea Parlamentaria Consultiva de Irán votaron a favor del proyecto de Ley para el cobro de una tarifa del 3% sobre las cargas de petróleo procedentes del Golfo Pérsico y cuyo destino son países que actualmente mantienen sanciones impuestas a la República Islámica, entre ellos, los países miembros de la Unión Europea y Estados Unidos.
De aprobarse el texto, la disposición normativa únicamente podría aplicarse bajo el consentimiento del líder supremo del régimen teocrático y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el ayatolá Alí Jamenei.
La guerra del terrorismo chií
26/Jul/2012
Aurora, Tania de Ildefonso Ocampos